Cuando comparas presupuestos para una web, el importe es solo una parte de la decisión. También necesitas entender qué páginas se van a crear, quién preparará los contenidos, qué funciones estarán disponibles y qué gastos tendrás después de la entrega.
Un presupuesto de una página web WordPress debería ayudarte a responder esas preguntas antes de empezar. Si ya tienes una web y vas a cambiar de proveedor, también conviene aclarar qué se conservará y qué habrá que renovar. En mi trabajo, el presupuesto recoge el proyecto que hemos definido tras conocer tu situación y hablar por videollamada.
Voy a explicarte qué revisaría en una propuesta y cómo lo aplico, tomando como ejemplo un proyecto real de mi portfolio: una web de catálogo para una tienda de muebles.
1. El objetivo de la web y el alcance del proyecto
Una propuesta útil empieza explicando qué necesita el negocio y qué debe poder hacer el visitante. Mostrar productos, recibir consultas o vender directamente implican trabajos distintos.
En Muebles Paquito, el proyecto consistía en renovar una web de Joomla y desarrollar un escaparate en WordPress que apoyara a la tienda física. Los visitantes debían encontrar familias de productos, consultar catálogos y poder contactar con el negocio.
La venta online y la pasarela de pago se contemplaban como posibles ampliaciones futuras. Esa distinción permite delimitar el trabajo inicial: mostrar un catálogo y gestionar una compra completa son alcances diferentes.
Antes de comparar precios, comprueba que las propuestas responden al mismo objetivo. Si todavía estás valorando al profesional, puedes completar esta lectura con las preguntas para elegir un diseñador web freelance.
2. Las páginas, las funciones y los entregables
El presupuesto debe permitirte reconocer la web que vas a recibir. Conviene detallar el menú, las páginas o secciones previstas y las funciones que necesitan.
Revisaría, al menos, estos puntos:
- La estructura del menú y las páginas o secciones incluidas.
- Los formularios y la acción que debe realizar el visitante.
- El funcionamiento desde móvil, tablet y ordenador.
- Los catálogos, documentos o contenidos que habrá que integrar.
- Las funciones específicas, como idiomas o venta online, cuando formen parte del proyecto.
En Muebles Paquito, la estructura inicial se organizaba por familias de muebles, junto con la portada y el contacto. El presupuesto describía el diseño, los contenidos y el trabajo SEO. Eso da al cliente una referencia para entender el alcance y para valorar una nueva petición durante el desarrollo.
En mis propuestas suelo separar el precio por bloques de trabajo cuando tiene sentido. Un bloque puede corresponder a la web y otro a una funcionalidad o a un conjunto de contenidos. El desglose debe ayudar a entender qué se entrega, aunque no asigne un precio a cada página o a cada hora.
Qué incluye el blog cuando se contrata aparte
El blog tiene su propio alcance y debe quedar descrito. En este proyecto se contrató como una partida adicional a la web base.
Esa partida contemplaba el diseño de la portada con el listado de artículos, la plantilla de entrada y los archivos de categorías. La plantilla incorporaba un formulario de contacto, artículos relacionados e iconos para compartir la noticia en redes sociales.
También incluía tres artículos iniciales con enlaces internos y metadatos SEO. Así, el cliente podía distinguir entre la construcción del blog y su contenido de arranque. Las publicaciones posteriores requieren acordar un trabajo adicional o un servicio recurrente.
3. Quién prepara los textos, las fotografías y los documentos
Una web necesita materiales concretos para poder desarrollarse. El presupuesto debería explicar qué aporta el cliente y qué trabajo realizará el diseñador sobre esos contenidos.
Habitualmente, el cliente me entrega los textos en bruto y los recursos disponibles. Yo reviso los textos para ordenar la información, adaptar el tono al público y trabajar el SEO. Si el proyecto necesita ayuda adicional con la redacción o la búsqueda de imágenes, ese trabajo debe quedar contemplado en la propuesta.
En el caso de Muebles Paquito, las fotografías las aportaba el cliente y se incluían textos adaptados a SEO y catálogos PDF. Para quien compara presupuestos, importa saber si se va a maquetar material ya terminado, revisar textos existentes o preparar nuevos contenidos.
Aclarar quién aporta cada material ayuda a organizar el trabajo y el plazo. También evita que una propuesta parezca más económica porque presupone que todos los textos y las imágenes están resueltos.
Un plugin gratuito también puede requerir trabajo
Durante el proyecto de Muebles Paquito ampliamos el alcance para que los catálogos PDF se pudieran consultar dentro de la página. El visitante podía verlos integrados en la web, además de disponer del documento.
Para resolverlo fue suficiente la versión gratuita de un plugin. El coste adicional correspondió al tiempo de configuración del visor, no a la compra de una licencia.
Es un ejemplo práctico de algo que conviene aclarar en un presupuesto: el coste de la herramienta y el trabajo necesario para configurarla son conceptos distintos.
4. Qué trabajo SEO está incluido
La expresión «web optimizada para SEO» necesita una explicación. Conviene saber qué tareas concretas se van a realizar y qué contenidos abarcan.
En mis proyectos de diseño web WordPress trabajo los textos, los títulos SEO, las metadescripciones, la jerarquía de encabezados, los enlaces internos y las imágenes. También tengo en cuenta la estructura de las páginas y las direcciones de sus URLs.
En el presupuesto de Muebles Paquito se contemplaban, entre otras tareas, la configuración del mapa del sitio, Search Console y Analytics, junto con la optimización de contenidos e imágenes.
Este trabajo prepara una base para el posicionamiento y la medición. No equivale a garantizar una posición en Google. Una estrategia continuada de contenidos, publicaciones y revisión de oportunidades tiene un alcance propio que se acuerda por separado.
Cuando un presupuesto incluya artículos iniciales, comprueba cuántos son y qué se hará en cada uno: redacción, enlaces, metadatos y preparación para publicarlos.
5. Hosting, dominio, licencias y renovaciones
Además del desarrollo inicial, una web puede tener costes posteriores. El presupuesto debe indicar qué servicios y licencias incluye, durante cuánto tiempo y cuáles necesitarán renovación.
En el proyecto de Muebles Paquito se incluían el alojamiento y la gestión indicada del dominio durante el primer año. Esa cobertura inicial debe diferenciarse de las condiciones que se aplican al terminar el periodo.
En mi forma de trabajar, hosting, dominio y licencias se reflejan en el presupuesto, y comunico la renovación quince días antes del vencimiento. Las condiciones concretas dependen de lo contratado.
Habitualmente utilizo licencias de desarrollador que tengo con modalidad lifetime. Cuando una funcionalidad requiere una licencia premium específica, como ciertos sistemas de idiomas o funciones de WooCommerce, su coste y cobertura deben quedar claros. El cliente necesita conocer las condiciones aplicables a su proyecto, sin dar por hecho que todos los plugins tienen el mismo régimen de licencia.
También conviene distinguir la renovación de estos servicios del mantenimiento web. Actualizar WordPress, editar contenidos o trabajar el SEO son tareas con alcances diferentes.
6. Cómo se revisa y se valida el diseño
Un presupuesto debería ayudarte a entender cómo participarás en el proyecto: qué podrás revisar, en qué momento y cómo se organizarán tus comentarios.
Antes del desarrollo preparo un prototipo para validar el diseño y el recorrido del usuario. El formato puede variar según el proyecto, pero el propósito es revisar la propuesta antes de convertirla en una web funcional.
No suelo fijar un número contractual de revisiones. Prefiero organizar rondas de cambios con comentarios agrupados, procurando que las mismas decisiones no se modifiquen de forma reiterada. Habitualmente, el proyecto queda listo tras dos o tres revisiones; es una referencia de mi experiencia, no un límite automático ni una promesa de revisiones ilimitadas.
Si aparece una página o una función que no estaba contemplada, se valora como una ampliación del alcance. Los pequeños cambios posteriores de texto y fotografías se pueden realizar mediante el mantenimiento contratado o por el propio cliente.
7. El plazo, los pagos y los retrasos del cliente
Una fecha estimada resulta más útil cuando se explica desde qué momento empieza a contar y qué información hace falta para avanzar.
Mi plazo habitual es de cuatro a seis semanas desde la entrega del material por parte del cliente, según el alcance. Por eso recopilar textos, fotografías, documentos y accesos es una parte importante del arranque.
La forma de pago habitual es del 50 % al inicio y el 50 % restante en la entrega o publicación. También dejo contemplada la situación en la que el proyecto se demora durante meses por falta de documentación, implicación o aprobación final del cliente.
Una demora de dos o tres semanas no suele llevarme a solicitar el segundo pago antes de publicar. Cuando el proyecto se prolonga varios meses por esas circunstancias, puedo solicitarlo aunque la web siga pendiente de publicación. El cobro no elimina mi compromiso de terminar el trabajo acordado: los detalles o tareas pendientes dentro del alcance siguen a mi cargo.
Estas condiciones deben poder conocerse desde el presupuesto, junto con su validez y la forma de aceptar la propuesta. Así ambas partes tienen una referencia sobre materiales, revisiones, plazos y pagos.
8. Qué recibe el cliente al terminar
La entrega también forma parte del alcance. Conviene comprobar qué accesos se facilitarán, qué podrá gestionar el cliente y qué acompañamiento recibirá.
Cuando publico la web, doy una formación por videollamada de aproximadamente una hora. Explico las operaciones básicas y entrego la grabación para que el cliente pueda consultarla después.
El objetivo es que pueda hacer pequeños cambios de textos y fotografías por su cuenta, sin depender de mí para cada ajuste. Las maquetaciones complejas, nuevas páginas o funciones pueden necesitar ayuda adicional.
El mantenimiento es opcional. Si el cliente lo contrata, su alcance queda definido; si decide continuar por su cuenta, dispone de la formación y del acceso a WordPress para gestionar sus contenidos.
Una lista para comparar presupuestos de páginas web
Antes de decidir, comprueba si cada propuesta te permite responder estas preguntas:
- ¿Qué objetivo tendrá la web y qué podrá hacer el visitante?
- ¿Qué páginas y funciones están incluidas?
- ¿Quién prepara los textos, las imágenes y los documentos?
- ¿Qué trabajo SEO se realizará y sobre qué contenidos?
- ¿El blog incluye diseño, artículos iniciales o publicaciones recurrentes?
- ¿Qué servicios y licencias cubre el precio inicial y qué se renovará después?
- ¿Cómo se organizan las revisiones y las peticiones adicionales?
- ¿Desde cuándo cuenta el plazo y cómo se gestionan los retrasos?
- ¿Qué accesos y formación recibirás al terminar?
Comparar estas respuestas te ayudará a entender las diferencias entre propuestas. Una web bien definida desde el principio facilita que el presupuesto se ajuste a lo que necesita tu negocio y que el proyecto avance con una referencia compartida.
Cuéntame qué necesitas para tu web
Si necesitas una nueva web o vas a cambiar de proveedor, puedes empezar por mi formulario de presupuesto. Tiene pocas preguntas y me permite conocer tu situación antes de reunirnos por videollamada.
A partir de esa conversación preparo una propuesta a medida, con las páginas, funciones y contenidos que necesita tu proyecto. El presupuesto debe ayudarte a entender qué vamos a hacer y cómo trabajaremos juntos.





