Si tu empresa ya tiene una web y estás pensando en cambiar de proveedor, seguramente llegas con algo de experiencia: sabes qué es WordPress, has participado en revisiones y conoces algunas de las tareas que implica mantener una página. Esa experiencia te ayuda a explicar mejor lo que necesitas. También te permite comparar propuestas con más criterio.
Para elegir un diseñador web freelance, conviene revisar sus trabajos, entender cómo organiza el proyecto y aclarar qué recibirás cuando termine. La apariencia importa, pero también la estructura de los contenidos, la comunicación y la posibilidad de seguir gestionando tu web después.
Estas diez preguntas te ayudarán a valorar al profesional que tienes delante. Si todavía necesitas ordenar los objetivos y materiales de tu web, puedes completar esta lectura con las preguntas clave para preparar tu página web.
1. ¿Puede enseñarme proyectos y explicar las decisiones que tomó?
Un portfolio es un buen punto de partida. Abre algunos proyectos, revisa cómo se presentan los servicios y comprueba si encuentras fácilmente la información y las formas de contacto. Prueba también la navegación desde el móvil. Las capturas muestran el diseño; una web en funcionamiento te permite valorar su uso.
Pregunta qué hizo ese profesional en cada proyecto y por qué eligió esa estructura. No hace falta que todas sus webs pertenezcan a tu sector: interesa saber si puede entender un negocio y resolver una necesidad parecida a la tuya.
Las reseñas de clientes ayudan a completar esa valoración. Fíjate en lo que cuentan sobre el trabajo, la claridad de las explicaciones y el acompañamiento. En mi caso, la experiencia, las reseñas en Google y el portfolio de trabajos web son tres de los elementos que mis clientes valoran al decidirse.

2. ¿Entiende qué debe conseguir mi web y sabe ordenar la información?
Una empresa puede llegar con muchas ideas: servicios que explicar, documentos que mostrar, secciones que añadir y varias formas de contacto. El trabajo del diseñador incluye ayudarte a dar prioridad a todo eso y decidir qué recorrido tendrá sentido para el visitante.
Antes de proponer una estructura, debería poder explicar qué acción principal persigue la web: recibir una consulta, solicitar una demostración, presentar un servicio o vender un producto. Mi trabajo suele empezar por ahí: desgranar la información, filtrar lo importante y organizarla para que el usuario entienda la propuesta.
El proyecto de Axter es un ejemplo. Esta consultoría internacional necesitaba una identidad visual y una web que transmitiera confianza a empresas que estudian con cuidado a quién contratar. La estructura debía explicar sus servicios y conducir hacia un formulario específico. Trabajé la presentación de la información, el diseño y las vías de contacto alrededor de ese objetivo.
Puedes ver el proyecto de Axter en mi portfolio. El ejemplo sirve para entender una decisión de diseño: cómo relacionar la imagen de la empresa, sus contenidos y la acción que se pide al visitante.

«Quique entregó una web de alto nivel: soporte multilingüe perfecto y estructura flexible para escalar con nuestra comunicación».
— Fabrizio, cliente de Axter.
3. ¿Con quién hablaré y cómo se organizará la comunicación?
Aclara quién recibirá tus comentarios, quién desarrollará la web y cómo se resolverán las dudas. También conviene saber qué canal se utilizará y cómo quedarán registrados los acuerdos.
Trabajo directamente con el cliente. Utilizo el email para reunir comentarios, adjuntar archivos y poder recuperar una conversación cuando hace falta. Prefiero concentrar la revisión del correo en momentos dedicados a ello; por eso el email es mi canal principal de seguimiento.
Cuando tenemos que revisar pantallas o resolver algo que se entiende mejor hablando, agendamos una videollamada con un tema y un horario definidos. Compartir pantalla permite ver exactamente de qué estamos hablando y aprovechar la reunión.
Si buscas un diseñador web en Madrid, pregunta también cómo trabaja a distancia. Aunque el cliente esté cerca, prefiero las reuniones online: permiten compartir pantalla y evitan desplazamientos. Es la misma forma de trabajo que utilizo con empresas del resto de España.
4. ¿Cómo se validará el diseño antes de desarrollar la web?
Pregunta qué verás antes de que el proyecto esté construido y cuándo podrás hacer comentarios. Un prototipo ayuda a revisar la distribución de los contenidos, el menú y el aspecto general antes de trasladarlos a una web funcional.

Mi proceso comienza con el formulario de presupuesto, donde el cliente resume su situación. Hago un análisis inicial y después nos reunimos por videollamada para profundizar en el proyecto. Con ese contexto preparo un presupuesto a medida.
Tras la aprobación y el pago inicial, recopilo los materiales y preparo un prototipo. Puede ser un PDF, un diseño en Figma o una propuesta interactiva, según lo que necesitemos validar. En ocasiones utilizo herramientas de IA para comprobar también el recorrido del usuario y la interacción.
Una vez validada la propuesta, desarrollo la web en WordPress con las funciones acordadas. En Axter, por ejemplo, revisamos primero un prototipo de la portada y comentamos los detalles por videollamada antes de seguir avanzando.
También debes acordar cómo se recogen las revisiones y qué ocurre si aparecen nuevas necesidades. En mis proyectos, la fase principal de cambios se realiza antes de publicar. Después hay un periodo para pequeños ajustes de texto o fotografía, con los límites que explico en el apartado de soporte.
5. ¿Qué incluye el presupuesto y de qué depende el plazo?
Para comparar presupuestos, comprueba que estás comparando trabajos equivalentes. Una cifra por sí sola no explica cuántas páginas se diseñarán, qué funcionalidades tendrá la web ni qué servicios habrá que renovar después.
Alcance, precio y plazo
En mis propuestas detallo:
- El alcance del proyecto.
- La estructura del menú y el número de páginas.
- Los plugins necesarios.
- Las condiciones de hosting, dominio y correo.
La forma de pago es un 50 % al iniciar el proyecto y el 50 % restante en la entrega, al publicar la web.
El plazo que suelo estimar es de cuatro a seis semanas desde que el cliente entrega el material necesario. Es una previsión ligada al alcance del proyecto. Por eso resulta importante aclarar cuándo empieza a contar y qué documentación o decisiones necesita el diseñador para avanzar.
Licencias premium y renovaciones
Revisa también los costes recurrentes. Pregunta qué licencias premium requiere la web, quién las paga, si su renovación está incluida en el mantenimiento y qué sucede si cambias de proveedor. Estas condiciones deben quedar por escrito.
En mi caso, las licencias incluidas se detallan siempre en el presupuesto. Habitualmente son Elementor Pro, Duplicator Pro, SMTP Pro y Yoast SEO Pro. Según lo acordado, pueden cubrir un año renovable para seguir recibiendo actualizaciones o mantenerse incluidas durante todo el tiempo que el cliente tenga contratado conmigo el mantenimiento.
Antes de contratar, revisa la duración de cada licencia y cómo se asumirán sus renovaciones si cambia el servicio. El presupuesto debe dejar clara esa continuidad.
6. ¿Quién prepara los textos y las imágenes, y con qué criterio?
Los contenidos influyen en la estructura y en la utilidad de la web. Antes de contratar, aclara qué materiales tienes que aportar y qué ayuda incluye el servicio para revisarlos, organizarlos o crearlos.
Mis clientes suelen entregarme los textos en bruto, escritos por ellos o preparados con ayuda de IA. Los reviso para unificar el tono, ajustarlos al público al que se dirigen y trabajar su enfoque SEO. También les ayudo a organizar las secciones y a decidir dónde tiene sentido colocar cada llamada a la acción.
Cuando el proyecto lo requiere, ayudo con la redacción y con la selección o creación de imágenes. La IA puede facilitar ese trabajo, pero necesita dirección. A veces lo explico así:
«La IA es un caballo desbocado».
Tiene mucha capacidad creativa y lo importante es saber qué pedir, qué resultado buscamos y qué debemos descartar.
Al valorar un diseñador web WordPress, pregunta cómo relaciona los contenidos con el diseño. Si quieres conocer el alcance de mi trabajo, puedes consultar mi servicio de diseño web WordPress.
7. ¿Qué trabajo SEO incluye la web y qué necesitará después?
Una web debe ayudar a entender el negocio tanto a las personas como a los buscadores. Pregunta qué se preparará durante el diseño y qué trabajo posterior necesitarás para desarrollar su visibilidad.
Incluyo SEO on page: revisión de los textos, jerarquía de encabezados, títulos SEO, metadescripciones y enlazado entre páginas. Configuro Yoast SEO y adapto las imágenes a su tamaño de uso, con formato WebP. Si el proyecto incluye un blog, reviso también qué archivos y categorías tiene sentido dejar indexables.
Al publicar, doy de alta el sitio en Search Console para consultar cómo aparece en Google y en Google Analytics para registrar su tráfico. Son herramientas con funciones distintas: Analytics mide visitas; Search Console ayuda a supervisar la presencia en el buscador.
Ese trabajo inicial necesita continuidad si quieres desarrollar una estrategia SEO. La publicación de contenidos, el análisis de competidores y la búsqueda de oportunidades forman parte del servicio recurrente cuando se contrata. Google explica que el rastreo y la indexación no están garantizados; conviene desconfiar de las promesas de una posición concreta o de resultados inmediatos.
También importa el equilibrio entre diseño, claridad y funcionamiento. Una web puede tener una estética cuidada y una organización confusa, o buenos textos y una experiencia de uso poco cómoda. Valora el conjunto.
8. ¿A nombre de quién estarán el dominio y el hosting, y qué accesos tendré?
Esta pregunta es especialmente útil cuando cambias de proveedor. Revisa qué servicios existen, quién los gestiona y cómo quedará organizada la web al terminar el proyecto. No des por hecho que el acceso a WordPress equivale al acceso completo al servidor.
El dominio de mis clientes se registra siempre a su nombre. El hosting puede aportarlo el cliente o contratarlo conmigo. Si lo gestiono yo, me ocupo del funcionamiento del servidor, de las cuentas de correo corporativas y de las copias a nivel de servidor.
Si el cliente aporta el hosting, mi responsabilidad se centra en WordPress; la administración del servidor corresponde al cliente o a su proveedor. Recomiendo acordar claramente quién atiende cada parte para saber a quién acudir cuando surge una incidencia.
Entrego el acceso de administrador de WordPress. El acceso FTP se facilita cuando se solicita y la configuración del alojamiento lo permite. En un hosting compartido con otros clientes no hay un panel de servidor independiente que pueda entregar para cada proyecto.
Si prevés cambiar de proveedor en el futuro, pregunta cómo se hará el traslado de los archivos y la base de datos, qué ocurrirá con el correo y cómo se gestionarán las licencias. Es mejor resolver esas condiciones antes de contratar.
9. ¿Podré editar mi web y aprenderé a utilizarla?
Una de las preguntas que más recibo es si el cliente podrá modificar su web cuando la entregue. La respuesta depende de qué cambios quiera hacer y de cómo se haya construido cada parte.
Al publicar, realizo una formación por videollamada de aproximadamente una hora. Enseño las nociones básicas para gestionar la web y entrego la grabación para que el cliente pueda consultarla después.
Los cambios básicos de textos y fotografías suelen estar al alcance del cliente con esa formación. Para cuestiones técnicas, maquetaciones complejas, nuevas páginas o nuevas funciones, normalmente vuelve a necesitar mi ayuda.
Distingue también editar contenidos de mantener WordPress. Cambiar una foto es una tarea diferente a revisar una actualización o resolver una incompatibilidad entre plugins. Pregunta qué podrás hacer tú y qué apoyo tendrás para lo demás.
10. ¿Qué soporte tendré después de publicar y cuándo conviene otro especialista?
Antes de cerrar el proyecto, aclara qué periodo existe para revisar fallos, qué se considera un cambio nuevo y cómo podrás contratar ayuda después. Son tareas distintas y conviene entender sus límites.
Pequeños ajustes durante las dos primeras semanas
Durante las dos semanas siguientes a la publicación atiendo pequeños ajustes de texto o fotografía que el cliente detecte al revisar sus contenidos, siempre que no alteren la maquetación ni supongan un cambio importante.
Errores de funcionamiento durante los tres primeros meses
Durante los tres meses posteriores a la publicación corrijo los errores de funcionamiento atribuibles a mi trabajo. Algunos problemas necesitan más tiempo para detectarse: un aviso de pedido que no llega, una incidencia en la pasarela de pago o un formulario que no envía correctamente.
Cambios posteriores y mantenimiento
Los cambios posteriores se pueden presupuestar de forma agrupada: reunimos todas las modificaciones y preparo un presupuesto para ese conjunto de tareas. Si el cliente tiene un mantenimiento con bolsa de horas, se realizan con cargo a esa bolsa según lo contratado. Las nuevas páginas, plugins y funciones también deben quedar dentro de un alcance acordado.
El mantenimiento posterior es opcional. Mis servicios cubren distintos niveles:
- Actualizaciones técnicas.
- Apoyo para editar contenidos, con una o dos horas al mes según lo contratado.
- Trabajo SEO con una estrategia de contenidos y publicaciones.
Puedes revisar el servicio de mantenimiento web para valorar qué apoyo necesitas.
También debes poder hablar con claridad sobre los límites del profesional. Mi fuerte es combinar diseño, organización de contenidos, criterio y comunicación directa. Cuando el cliente necesita una estrategia de SEO especializada o un desarrollo a medida en el que WordPress no encaja, recomiendo acudir a una agencia especializada en ese trabajo.
Elegir bien significa encontrar a alguien cuya experiencia y forma de trabajar encajen con el proyecto, y dejar acordadas las responsabilidades de cada parte.
Cuéntame qué necesitas para tu web
Si tu empresa quiere cambiar de proveedor o replantear su web, puedes conocer mi forma de trabajar como diseñador web freelance y explicarme brevemente tu situación a través del formulario de presupuesto.
El formulario reúne pocas preguntas, pensadas para darme el contexto inicial. A partir de ahí hago una primera valoración y organizamos una videollamada para conocernos, resolver dudas y definir qué necesita realmente el proyecto.





